{"id":636,"date":"2020-10-08T08:30:41","date_gmt":"2020-10-08T08:30:41","guid":{"rendered":"http:\/\/areabadalona.com\/diario\/?p=636"},"modified":"2020-10-08T11:36:07","modified_gmt":"2020-10-08T11:36:07","slug":"calma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/areabadalona.com\/diario\/2020\/10\/08\/calma\/","title":{"rendered":"Calma"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right\">\u201cSe llama calma y me cost\u00f3 muchas tormentas conseguirla\u201d, Dalai Lama<\/p>\n\n\n\n<p>La locura m\u00e1s desenfrenada es la tendencia a la normalidad cuando no parece existir paz en el interior de nadie si sus vidas han tenido un final desolado. La seguridad es una cosa imp\u00fadica, indecorosa, un vac\u00edo atravesado que nos sobra. Es una p\u00e1gina m\u00e1s de las heridas. Al fin y al cabo la vida consiste en ir surcando retazos de melancol\u00eda. La pena es que, muchas veces, esta vida quiere otra.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces Dios nos concede un destino oscuro, no necesariamente cruel, que nos va metiendo m\u00e1s y m\u00e1s en nuestras soledades. Si Dios jugara limpio, tendr\u00edamos el argumento necesario para&nbsp; acceder a cierto sosiego. Una tregua, as\u00ed se llama la primera novela de Benedetti (\u00e9l acaba de cumplir 100 a\u00f1os igual que Delibes), eso es lo que necesitamos, una tregua.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando alguien se nos va nos quedamos sin una quinta parte de lo que somos. Sin aliento, sin tema. Quedar vencido es una deformaci\u00f3n grosera de uno mismo, una parodia, el derrumbe de la vida, fr\u00edgida&nbsp; y total.&nbsp; Una f\u00f3rmula de desdicha violenta, grave, demoledora.<\/p>\n\n\n\n<p>Morirse viene de adentro, llega con la verdadera respiraci\u00f3n del dolor, es un abismo sencillo donde lo que importa es la ausencia. Pero no todo el mundo se va con la misma remisi\u00f3n, hay quien simplemente deserta, desaparece detr\u00e1s de un oscuro tel\u00f3n de abatimiento sin necesidad de pr\u00f3rrogas, para no alargar agon\u00edas, en un \u00faltimo gesto de manos entrelazadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n hay quien perece prisionero en el propio pasado: &lt;si Dios hubiera estado aqu\u00ed esto no hubiera ocurrido&gt;, piensan; en el lodazal que es la vida, un hueco por el que pudo brotar la esperanza.&nbsp; Precipitados al destino, viven la p\u00e9rdida no como un dolor sino como una cat\u00e1strofe, como un derrumbe, un caos de pasos tropezados, aunque no haya amor -el amor acostumbra a ser un destello instant\u00e1neo-&nbsp; s\u00f3lo cari\u00f1o fraternal, camarader\u00eda amistosa, muchas relaciones conviven as\u00ed. Esos que creen en Dios pero saben que Dios ha dejado de creer en ellos, aprendieron a tenerle&nbsp; miedo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero hay asuntos que nos esperan en las noches. A menudo se extrav\u00eda gente que nos roba la calma, que nos dejan en un estado de ofuscaci\u00f3n desgajando dudas que se nos caen al suelo junto a la risa y la nada. Huellas de cansancio donde las emociones se hacen agua y se escapan por los ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicen que nos volver\u00e1 el sosiego, el aplomo, la serenidad. Desde la rebeld\u00eda a la resignaci\u00f3n, al cansado, aturdido, fastidiado, aburrido \u00faltimo respiro de tiempo. Hay algo de m\u00e1gico en las despedidas, pedacitos de momentos pasados que completan un puzle triste con vocaci\u00f3n de alegr\u00eda, acompa\u00f1ado de un desamparo conmovedor y un adecuado colof\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"background-color:#0e0f0f\" class=\"td_text_highlight_marker\">Francesc Reina Peral. Pedagogo<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cSe llama calma y me cost\u00f3 muchas tormentas conseguirla\u201d, Dalai Lama La locura m\u00e1s desenfrenada es la tendencia a la normalidad cuando no parece existir paz en el interior de nadie si sus vidas han tenido un final desolado. La seguridad es una cosa imp\u00fadica, indecorosa, un vac\u00edo atravesado que nos sobra. 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